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Enrique Vedia se dirige, mediante una carta, a la afición

Tras 32 años en el cargo, el presidente hace balance de su gestión

08/07/2019 18:30

En Majadahonda, a 8 de julio de 2019

Querida afición:

Como todos sabéis, el proceso de transformación del club en SAD tras la suscripción por 93 socios -cada uno en la medida de sus posibilidades- de todo el capital social y consiguiente constitución, ha concluido con éxito.

En breve, se convocará la primera Junta de Accionistas del C.F. Rayo Majadahonda SAD, que nombrará un Consejo de Administración, organismo que dirigirá el Club. Donde quiera que esté y para lo que me reste de vida, seguiré siendo uno de sus más fieles seguidores.

Por este motivo creo oportuno hacer un resumen de mis años al frente del Club de Fútbol Rayo Majadahonda:

Mi vinculación con el Club comenzó en la temporada 1981/82, siendo elegido presidente en junio de 1987. En los treinta y dos años que he sido el presidente (con una dedicación absoluta al prejubilarme en el año 2000) he puesto ladrillos, hecho bocadillos, vendido lotería, editado una revista, creado una Escuela, contratado publicidad (aún recuerdo el primer acuerdo de esponsorización con PRYCA Majadahonda), representado al Club en todos los foros, ganado y perdido, ascendido y descendido y, sobre todo, disfrutado con mi pasión, que es el fútbol, con el plus de haberlo hecho en Majadahonda, mi ciudad desde 1980.

Como dato, he de decir que he sido presidente tantos años porque, en los siete procesos electorales que en este tiempo hemos tenido, nunca se ha presentado un solo candidato. Entre otras cosas, “supongo”, porque había que avalar las cuentas de crédito que teníamos para ser un Club que ha estado siempre al corriente de pagos. Es cierto que conmigo avalaron directivos como Juan Antonio Chincolla, Enrique Liébanas y otros.

Incluso, durante la temporada que jugamos en Las Rozas, por la remodelación del Cerro del Espino, tuve que prestar al Club 8,5 millones de pesetas, que recuperé con el tiempo. Dinero que salió de un préstamo que me concedió, a titulo personal, el Banco de Santander. También adelanté un millón de pesetas para pagar las primas a los jugadores tras el primer play-off de ascenso a Segunda B, que jugamos en junio de 1995. He de significar que hubo otros directivos que también adelantaron dinero para ciertos pagos de menor cuantía como el mencionado Juan Antonio Chincolla o Carlos Ballester, ambos tristemente fallecidos.

Las cuentas del Club siempre han sido fiscalizadas por la Asamblea y, este último año, por la Liga de Futbol Profesional. Nunca han observado irregularidad alguna, siendo ejemplo de transparencia económica.

Me permito estas aclaraciones, porque, aunque puedo decir con orgullo que mucha gente conoce mi trayectoria en Majadahonda y en el ámbito del fútbol, siempre existe quien utiliza la argucia de “calumnia, que algo queda”, que reconozco haber sufrido. Bueno, más mi familia y mi entorno que yo mismo porque, con tanto tiempo en primera línea, sé de las envidias y rencores que generan los cargos y los éxitos.

Hablando de éxitos, y lo cuento con naturalidad y, por qué no decirlo, con un cierto rubor, la historia del C.F. Rayo Majadahonda es la historia de un éxito continuo. Incluso cuando algunas veces no lo haya sido en lo deportivo.

Somos esclavos del balón y de los resultados, pero quien no entienda todavía que en el deporte -en el juego, en general- se gana y se pierde, que me perdone, pero o es un poco ingenuo o un ignorante.

Quiero destacar la felicidad de estos treinta y dos de presidente, más cinco en la Junta Directiva, plagados de satisfacciones tales como:

  • La construcción del actual Cerro del Espino, que nos costó alguna discusión “amistosa” con los responsables del Consistorio.
  • El convenio con el Atlético de Madrid, de donde nació la instalación de La Oliva.
  • Los recursos económicos que hemos ido consiguiendo y que han permitido al Club sobrevivir en el complicado mundo del fútbol.
  • Habernos convertido en el Club referente de la zona noroeste de Madrid.
  • La imagen de seriedad, que ya no es una sombra, y menos de sospecha, como algunos quieren ver, sino la punta de lanza de la honorabilidad y de la confianza que el nombre del C.F. Rayo Majadahonda significa para técnicos, jugadores, instituciones deportivas y otros organismos donde se nos reconoce la labor social y la gestión realizada.
  • Valga como último ejemplo la excelente calificación que hemos recibido de la Liga Profesional, en la pasada temporada.
  • Y, por supuesto, el ascenso del primer equipo hasta la Segunda División, éxito que está al alcance de muy pocos.

Y qué decir de la Escuela, mi querida Escuela. Ese lugar mágico que se creó en 1991, donde disfruto -y lo seguiré haciendo- viendo a 700 chavales jugar, divertirse, crecer, formarse… No hay satisfacción mayor ni dinero en el mundo, que por cierto no necesito para vivir con comodidad, que pudiera cambiar esa sensación maravillosa y placentera.

Soy un hombre mayor: 73 años, paciente oncológico. Y haciendo un repaso a mi vida, me enorgullezco de haber creado una familia maravillosa; de haber trabajado en empresas de calado internacional, en las que he ocupado cargos de enorme responsabilidad.

Y, sin duda, una de las cosas que más valoro es poder compartir con todos y cada uno de vosotros mi cariño por el Club (que con esta carta despido para dar la bienvenida a la SAD) y deciros que mi casa está abierta y que cualquier documento que queráis cotejar, porque los guardo todos, estará siempre a vuestra disposición.

Además, hay muchas personas que, como yo, pasean por la ciudad y que pueden corroborar mis palabras y tienen nombres y apellidos, tales como: Vicente Álvarez, Enrique Liébanas, José Luis Estévez, Francisco Gallego, José Granero, Tomás Barrio, Juan Martín, Andrés Portilla, Federico Costa, Pedro Martínez, Enrique Gandía, Félix León, Francisco Cubo, Ricardo Romero de Tejada, los que continúan ahora conmigo y tantos y tantos otros que me han ayudado, y que sin ellos todo esto no hubiera sido posible.

Quiero despedirme agradeciendo a todos ellos su siempre desinteresado apoyo, los buenos consejos, los ánimos y las regañinas, que de tanto me han servido. Me haría falta otro texto mucho más grande para nombrarlos a todos, y no se trata de cansaros, porque además ellos lo saben y están en mi corazón. Así que sólo me queda para concluir deciros a todos, una y mil veces… GRACIAS, AMIGOS.

Enrique Vedia Pesquera

Presidente del C.F. Rayo Majadahonda (1987-2019)

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